g de gracias
No sé si escribir es un don. La doña que soy, lo que sí sabe, es que escribir es una habilidad que entreno diariamente desde hace algunos años. Tal vez por eso tengo disposición y facilidad para ayudar a quien me busca necesitando palabras.
Así, he sido editora de mensajitos para WhatsApp de contenido diverso; co-autora de mensajes para funerales; editora de cartas para conseguir becas y patrocinios; editora de cuentos de niñas y poemas al novio; autora de discursos para graduaciones, inauguraciones y celebraciones especiales; redactora de currículums, semblanzas profesionales y perfil de LinkedIN… bueno, hasta de la biografía y storytelling de un gatito que urgía dar en adopción, en fin… es una lista diversa de oportunidades en las que genuinamente le eché la mano a mis amistades, colegas y familia.
Hasta que me lo tomé en serio.
Desde el 2011, como escritora y editora ayudo a las personas a poner en palabras lo que consideran importante y valioso.
A nivel creativo, me he dedicado a narrar historias de familias, editar novelas, escribir memorias de gente común que al relatarse se descubre extraordinaria, aportar chispas creativas para cuentos, supervisar diseño editorial, escribir y editar guiones de podcast y video, crear contenido sobre temas que no se me hubieran ocurrido.
A nivel empresarial, ha sido fascinante desarrollar ideas de negocios y verlas crecer en beneficio de una comunidad; entrevistar a emprendedores tecnológicos y construir «casos de estudio» con sus historias; adentrarme a las entrañas de una pyme para escribir manuales de operación que resignifiquen favorablemente las funciones de empleados, jefes y colaboradores. También me apasiona escribir brand storytelling y contenidos de la marca.
Dicen que escribir es un acto solitario. Sin embargo, varios de los proyectos que esta página web compila se hicieron en compañía de personas que confiaron en mi labor de escritora y editora; gente con la que trabajé hombro con hombro (y cara a cara en Zoom). Podría nombrar a todas y cada una de ellas, pero cada quien sabe quién es: ¡g de gracias!
También, esta página web es una transición importante en mi trayectoria. Después de usar durante ¡17 años! el nombre de Letranías (g de gracias también, Letranías, porque cuánto me has dado), hoy me presento con nombre y apellido con la intención de pronunciarme en primera persona con lo que escribo, con lo que soy, con lo que quiero aportar a quien tenga curiosidad o ganas de leerme.
Me pronuncio para hacerle saber a quien lo necesite: Cuenta conmigo. Cuenta tu historia y las vueltas que has dado para ser quien eres hoy.
Me pronuncio para decir: Usa tu voz, porque algún día no estarás para contarte. Escribir es una manera de impedir que el tiempo arrase lo más valioso: La memoria de una vida.
Tengo un enorme respeto y responsabilidad por lo que hago, porque las palabras son herramientas poderosas. Las trato con cuidado y generosidad. Procuro usarlas para construir contenido optimista, humano, donde tenga cabida la belleza, la sencillez, el amor, pero principalmente, donde la vida tenga cabida.
Por eso escribo. Porque es una forma valiosa de estar viva. De decir: ¡Aquí estoy! Y al decirlo, quedarme, para que este sea un lugar al que alguien pueda volver si alguna vez quiere encontrarme.
g